CUANDO LA MUERTE ACECHA...COMO TE EVADES?
En Oncología, en muchas otras especialidades médicas e inclusive en otros empleos que nada tienen que ver con la medicina existe el denominado Sindrome de "Burn out", o lo que comunmente se conoce como "quemarse", "agotarse", o similar. Si bien, es en la Oncología donde con más frecuencia aparece. Puede aparecer sólo un día, y después de dormir bien desaparecer, o por el contrario durar una buena temporada, obligando muchas veces a los profesionales que lidian con pacientes oncológicos a cambiar de área o de trabajo. A mí, nunca me ha durado temporadas, pero si he tenido días de burn out, son esporadicos, aparecen como las pesadillas en noches oscuras, y se va lentamente al amanecer de forma silenciosa, como la muerte cuando acecha con su guadaña. La sensación que trae es indescriptiblemente horrorosa, una mezcla de miedo, impotencia y angustía y la que deja cuando se va es de la más absoluta de las tristezas.
Yo ayer tuve Burn Out...y de que manera, pero cuando la muerte acecha??? como te evades después? Aquí va mi pequeña historia:
"Me llamaron al busca a las 16: 15, el paciente de la cama 45 se ahogaba, había ingresado hace 2 horas. Se llamaba E.M. Le habían diagnosticado un cáncer de pulmón avanzado hace apenas seis meses, y tras la esperanza que trae la, aunque mínima, respuesta a la quimioterapia después de 6 ciclos, vino la desilusión de la progresión de la enfermedad, y de la vuelta a empezar, pero no de 0, sino de -10. Sólo tenía 42 años, pero había vivido demasiado deprisa, como dicen las canciones de Los Secretos, se había enganchado y desenganchado a la coca várias veces, y aunque él decía que lo había dejado, algunos amigos de la familia nos habían dicho que continuaba enganchado a esa vida destructiva. Fumaba bastante y aunque se le advirtió que debía dejarlo, E.M, prefirió agotar sus últimos cartuchos sin dejar de fumar. Ni siquiera lo había intentado.
Cuando ingresó aquella tarde estaba agitado y desorientado, pensabamos que se había metido coca, porque los signos vitales estaban dentro de la normalidad, pero cuando me llamaron 2 horas después y entré en aquella habitación vi que la muerte le acechaba. Estaba azul, su saturación era muy baja, se estaba literalmente ahogando, me cogió la mano y me miró, con aquella mirada de súplica, aquella mirada que te pide que acabes con todo el sufrimiento. Le pusimos oxígeno, aerosoles, diureticos, morfina, ansiolíticos y no sé cuantas cosas más, en un intento desesperado de salvar su vida de 42 años, pero toda medida era inutil y no resultaba. E.M estaba azul, asfixiado, y creedme que esa es la peor forma de morirse. LLame a la UCI sabiendo que el paciente NO era candidato a UCI, porque era un paciente con cáncer de pulmón en progresión y con un pronóstico muy malo, pero a pesar de ello necesitaba oirlo de otra persona ajena al caso. Era cierto, no había nada más que hacer. E.M estaba en un sufrimiento inhumano. Decidí reunir a sus familiares, madre y hermano, y les expliqué que no había salida. Le habíamos puesto de todo durante 3 horas sin respuesta alguna. Les planteé dormirlo, para evitar que sufriera. Aceptaron, porque el dolor que tenían era tan grande que lo único que querían era que por lo menos no se diera cuenta. E.M. cogía la mano de la enfermera y le decía a duras penas que se quería morir. Pedí que preparasen la sedación y se la pusieran. El hermano de E.M entró en la habitación y yo le seguí:
-E. te van a dormir un poquito para que estés más tranquilo.
E.M le apretaba la mano con fuerza. Entonces su hermano sacó de una mochila un frasquito y le dijo:
-Ahora vamos a rezar un poco.
Entonces, para mi asombro le empezó a dar la extrema unción. Su hermano, el hermano del toxixodependiente era sacerdote, y con una entereza admirable, acabó de darle el último sacramento. Inmediatamente después E.M cerró los ojos para siempre y su vida se consumió. La enfermera entró en la habitación con la sedación en la mano...Demasiado tarde.
El hermano salió de la habitación y se derrumbó. Había dejado de ser sacerdote para volver a ser su hermano.
Yo seguí por el pasillo hasta el baño y me encerré dentro. Había dejado de ser la oncóloga para ser simplemente persona. Entonces me acorde de L.J, de J.C, de JM, de JJV, a los cuales les pasaría lo mismo dentro de poco, y de otros muchos que nos habían dejado no hace tanto tiempo. Me sabía todos sus nombres y apellidos, me acordaba de como eran y de lo que sentían. Entonces como una nube negra apareció el Burn Out, y lloré, y no me importo, porque tenía tanta rabia y tristeza contenida que la explosión de lágrimas era tan inevitable como necesaria. A veces está bien hacer un alto en el camino y dejar de ser duro, qutarse la coraza...aunque sólo sea unos minutos.
Cuando me calmé salí del baño y me fuí al despacho, cuando salía por la puerta una auxiliar me preguntó:
-Doctora como lo consigue?
-Como consigo el que?...le preguté.
-Como consigue no llevarse el dolor para casa?
-A veces sale sólo, y cuando te vas a casa te olvidas de todo, otros día como hoy es simplemente imposible...pero...te haces duro, eso te perjudica en tu vida personal, pero...si no es imposible resistir.
Las lágrimas venían de nuevo, le sonreí y salí por el pasillo deseando que la sensación de burn out desapareciera.
