CUANDO LAS COSAS ESTÁN MAL....PUEDEN IR PEOR. CRÓNICAS DE UN VIAJE INFERNAL A ATLANTA (GEORGIA).
Salimos del aeropuerto de Lisboa a las 12:30 a.m. del dia 01-06-06, quejandonos porque la TAP había salido con 15 minutos de retraso, eramos un grupo de 7 personas que nos dirigíamos a un congreso en Atlanta, a la ASCO (American Society of Clinical Oncology), para muchos, suponía un viaje más al otro lado del charco, para mí era un poco más emocionante, porque era la primera vez que iba a cruzar el Atlántico, y estaba algo nerviosa, ya que tenía la sensación extraña de que algo iba a salir mal (por algo me llamaban brujilla).
El avión era bastante cómodo, asientos anchos y una pequeña pantalla para ver algunas películas, aunque habían escatimado bastante en el espacio entre los asientos para ser un viaje tan largo.
Había pedido ventana, pero ya no había así que me tuve que quedar en el pasillo, lo que no estaba mal, porque así podía estirar las piernas e ir al baño sin molestar al compañero. El mío en cuestión, era un individuo de raza negra, altísimo, que parecía que iba al Carnaval de Rio de Janeiro en vez de a N.Y., llevaba una túnica de raso o seda, no sé, de color azul mecánico, y olía bastante mal, así que las 7 horas de viaje prometían. Lo primero que hizo cuando se sentó fue cerrar la ventana, así que yo, que quería ver aterrizar en N.Y., nada de nada.
Dormí durante una hora, mal sabía yo que no iba a poder hacerlo esa noche, y vi 3 películas, la comida del avión como siempre, todo sabe igual, da igual lo que sea…
Aterrizamos en Nework, sucedaneo de N.Y., sobre las 15:30p.m. hora local (20:30 p.m. de Lisboa), y teníamos 2 horas de espera para coger la conexión a Atlanta, así que dimos una vuelta por el aeropuerto que no era nada de especial, concretamente Barcelona o Madrid le dan mil vueltas, nos sentamos en una mesa, comimos pizza, y comenzamos a contarnos nuestra vida ya que no nos conociamos de nada.
Cuando pasamos la puerta de embarque descubrimos que nuestro vuelo había sido atrasado por una supuesta tormenta, que después vimos llegar sobre las pistas del aeropuerto, con sus correspondientes relámpagos y sus truenos. El panorama estaba muy feo, y el vuelo fue sucesivamente siendo atrasado de hora en hora. La pesadilla no había hecho nada más que empezar.
A eso de las 10 de la noche, una chiquilla nerviosa que estaba atendiendo a los furiosos clientes, y de la cual nunca me olvidaré (de su cara quiero decir), dijo que nuestro avión venía de Boston, y que si no aterrizaba en N.Y antes de las 11 de la noche, entonces nuestro vuelo sería cancelado debido a que la tripulación tendría horas de más (ahí me acordé de la cantiodad de horas extras que yo he hecho, sin pedirlo y sin poder decir que no, y la gran mayoria sin remunerar).
El avión aterrizó a tiempo, todos los pasajeros invadidos por una corta alegria (que no sabíamos que iba a ser corta) aplaudiamos, y algunos hasta gritaban. Mientras un grupo de italianos cuyo vuelo había sido definitivamente cancelado, buscaban desesperados sus maletas. Nuestra alegria fue muy breve porque a eso de las 12 la misma chiquilla con aire histerico dijo que el vuelo había sido cancelado por el mal tiempo, mientras conseguíamos ver por la ventana como la tormenta se alejaba de N.Y. Ironias del destino, fuímos muy desanimados para una enorme fila para que nos adjudicasen otro vuelo para el día siguiente.
Después de casi 2 horas de interminable cola, nos dieron un vuelo para ir a Houston (me acordé de Rocio Jurado), y de ahí a Atlanta, adjunto mapa para que veais la gran gilipollez. Era como ir de Vigo a Bilbao pasando por Cadiz. Pero no teníamos opción, o eso o nada. A mi en aquellos momentos me apetecía mucho más regresar a Portugal que continuar mis aventuras en aquel desalmado aeropuerto, pero en fin.
Nos dieron 4 habitaciones de hotel, no estaba mal considerando que eramos 7 personas, pero la afirmación de la responsable por el grupo de "one ticket, one room", no sirvió de nada, y a mi en aquellos momentos sólo me apetecia ponerme en posición horizontal, así que aceptamos. Después fuimos a buscar nuestras maletas, que estaban solitarias y abandonadas, pero estaban, porque los italianos estaba exactamente como nosotros, pero sin maletas. Fuimos a una parada de taxis, aunque conseguir uno en N.Y. a las 3 de la mañana no es demasiado fácil.
Llegamos al hotel que estaba en New Yersey, un Holiday Inn, tipo motel de carretera, como esos que vemos en las películas, calcadito al de Psicosis, donde la protagonista era asesinada en la ducha, tal vez fuera mejor no ducharse.
Nos dieron las habiataciones repartidas entre el 4º, 5º y 8º piso, lo que no sabíamos es que había caido un rayo cerca, destruyendo un poste de la luz, y el hotel tenía problemas de suministro (eléctrico claro). Tuvimos que subir por las escaleras con maletas de 20 kg. Esa fue la guinda del pastel. Cuando nos metimos en la cama ya eran las 4 de la mañana, dormimos hasta el día siguiente como lirones (es decir 5 horas). Por la mañana mi compañera de cuarto comenzó a gritos en el baño, no había agua caliente, claro sin luz, no había agua, nos duchamos con agua fria, en un baño siniestro, me acordé nuevamente de la protagonista de Psicosis. Tuvimos que bajar nuevamente con las maletas a la recepción.
Nos llevaron al aeropuerto en un autobús del hotel. Cuando entré en el aeropuerto, tuve la sensación de que la pesadilla, podía continuar. Y continuó. Nuestro vuelo a Houston estaba atrasado 2 horas, creo que la palabra que más odio en inglés en estos momentos es delayed… Cuando nos subimos al avión, llevábamos 3 horas de atraso, eso sin contar la otra hora que nos quedaba dentro del avión antes de despegar, porque por lo visto había nuevamente tormenta. Ya estaba todo acabado, nunca llegaríamos a Houston a tiempo de coger el vuelo.
Cuando aterrizamos una señora con chaleco naranja nos estaba esperando para colocarnos en el vuelo de Atlanta, menos mal, parecía que conforme nos alejábamos de N.Y., todo se iba arreglando. Los pasajeros del avión a Atlanta nos estaban esperando con aire agresivo, aunque una vez sentados en los asientos aún tardamos en levantar vuelo unas 2 horas. Llegamos a Atlanta a la 1:30 de la mañana (06:30 a.m en Lisboa del dia 03-06-06), 48 horas después de haber salido de Lisboa. Podía haber sido peor??. Nunca me olvidaré de la Continental Airlines.
París, típica ciudad romántica a la que parece que hay que ir en parejita (novio, amante, marido, compañero, o como se le quiera llamar). Pero yo tuve la oportunidad de ir en un viaje de trabajo con una compañera de trabajo durante la friolera de 15 días, pero sobretodo sin hablar nada, pero nada de francés (excepto gracias, adios , bien etc... que ni me atrevo a escribir porque sólo lo sé pronunciar de oidas).