Cuando estamos lejos de casa (entiendase casa como la casa familiar, o sea donde los padres, residen o donde resida nuestra familia, dado que la familia nuclear está en extinción, por eso en mi caso mi madre), apreciamos las pequeñas cosas de la vida, esas a las que no damos importancia cuando las tenemos.

Por eso el mero hecho de poder felicitar personalmente a nuestra madre, que parece una cosa estúpida, se convierte en algo importante. Y digo felicitar a nuestra madre, como pueda decir otra cosa, como p.e. si un día te apetece cenar en casa, no puedes, si otro dia quieres ir con tu madre de compras, no puedes, o ir al cine, o al médico. En fin, infinidad de cosas que perdemos día tras día, y que nos hacen valorar el tiempo que pasamos juntos de otra manera, o por lo menos debía ser así. Por eso en mi pequeña gran familia el hecho de ir juntos de compras al supermercado, a hacer una copia de una llave o ir a cenar fuera todos (los tres: madre, hermano y la propria)es una grandísimo acontecimiento...y sabeis...me alegro de que así sea, porque desde que estoy fuera, aparte de haber aprendido a estar sola y hacer todo sola, a saber sacarme las castañas del fuego sola, me ha hecho valorar a mi pequeña gran familia muchísimo más. Así mi hermano y yo nos queremos más, hablamos más y aprovechamos el tiempo juntos mucho más, y lo mismo digo con mi madre, aunque a veces nuestro carácter y nuestro hábito de estar solas nos hace querer hacer simepre las cosas a nuestra manera, creo que sabemos apreciar todos mucho más el hecho de estar juntos y de hacer cosas juntos. Así pues, aunque no puedo felicitar a mi madre mañana personalmente, lo hago desde aquí y lo haré por teléfono, sabiendo que la semana siguiente haremos la celebración y estaremos todos juntos.
Felicidades mama!!!
Te quiero:
Nueve estrellas.