Cuando estamos lejos de casa (entiendase casa como la casa familiar, o sea donde los padres, residen o donde resida nuestra familia, dado que la familia nuclear está en extinción, por eso en mi caso mi madre), apreciamos las pequeñas cosas de la vida, esas a las que no damos importancia cuando las tenemos.
Por eso el mero hecho de poder felicitar personalmente a nuestra madre, que parece una cosa estúpida, se convierte en algo importante. Y digo felicitar a nuestra madre, como pueda decir otra cosa, como p.e. si un día te apetece cenar en casa, no puedes, si otro dia quieres ir con tu madre de compras, no puedes, o ir al cine, o al médico. En fin, infinidad de cosas que perdemos día tras día, y que nos hacen valorar el tiempo que pasamos juntos de otra manera, o por lo menos debía ser así. Por eso en mi pequeña gran familia el hecho de ir juntos de compras al supermercado, a hacer una copia de una llave o ir a cenar fuera todos (los tres: madre, hermano y la propria)es una grandísimo acontecimiento...y sabeis...me alegro de que así sea, porque desde que estoy fuera, aparte de haber aprendido a estar sola y hacer todo sola, a saber sacarme las castañas del fuego sola, me ha hecho valorar a mi pequeña gran familia muchísimo más. Así mi hermano y yo nos queremos más, hablamos más y aprovechamos el tiempo juntos mucho más, y lo mismo digo con mi madre, aunque a veces nuestro carácter y nuestro hábito de estar solas nos hace querer hacer simepre las cosas a nuestra manera, creo que sabemos apreciar todos mucho más el hecho de estar juntos y de hacer cosas juntos. Así pues, aunque no puedo felicitar a mi madre mañana personalmente, lo hago desde aquí y lo haré por teléfono, sabiendo que la semana siguiente haremos la celebración y estaremos todos juntos.
Felicidades mama!!!
Te quiero:
Nueve estrellas.

El tiempo es algo precioso que, a veces, perdemos inútilmente, y otras, no le damos la importancia que realmente tiene. Según se van cumpliendo años (¡hay que ver cómo corren...!)creo que la percepción de lo que el tiempo significa empieza a ser más exacta y como le damos el valor que realmente tiene, porque cada vez se acerca más el horizonte final, empezamos a valorar extraordinariamente esos momentos que pasamos con los seres queridos y, por otra parte, estamos cada vez menos dispuestos a perder el tiempo con personas o actividades que no nos proporcionen algún tipo de bienestar interior.
Entre esos momentos placenteros, están los que pasamos con los hijos, una vez que se han "independizado" (aunque eso los padres nunca lo creemos del todo). Cuando por razones de estudios, los hijos se separan de los padres, a veces con 18 años, se pierden muchos buenos momentos que potencialmente se podrían haber pasado con ellos. Sé que es necesario que se independicen para ser personas completas, maduras y autosuficientes, pero no se hace a costa de algunos sacrificios que vamos valorando más, según vamos teniendo más edad y, sobre todo, cuando tenemos nuestros propios hijos.
Así pues, esos pequeños momentos, días, tal vez alguna semana, que la vida nos regala para poder vivirlos en compañía de aquellos a los que queremos, debemos vivirlos y guardarlos en el recuerdo como verdaderos tesoros. Yo así lo hago