Fátima es bajita y menuda, tiene la piel bronceada, y los ojos achinados, me mira a los ojos, y en su mirada capto un grito desgarrado de ayuda. Está sentada en la silla, y aunque la consulta ha acabado, continua intentando hablar conmigo, en un vano intento de no volver a casa.
Durante 12 años su marido la ha maltratado hasta la saciedad, y ella ha callado por miedo y vergüenza. Hoy aunque según dice ha sido la paliza más leve, se ha decidido a ir al hospital... Hoy no tiene marcas en la piel, por eso dice que no le ha hecho casí nada, pero las marcas en el alma son igual de profundas que el día que la empujó por las escaleras y le partió un brazo o el día que le tiró 4 platos a la cara o...etc...
Hoy ha sido porque ella le pidió que pusiera la mesa. Fátima trabaja 14 horas por día, y él ninguna, se pasa el día del sofá al bar y del bar a la cama, no tiene oficio ni benefício. Fátima paga la hipoteca, paga los gastos de David que tiene 16 años, y de José que tiene 4. Paga la comida, la luz, el agua, el gas, la ropa, el coche, los seguros... Por eso cuando esa noche llegó a casa más tarde que de costumbre comenzó a freir las patatas y le dijo a él, que estaba derramado en el sofá detrás de una docena de botellines vacíos que si ponía la mesa.
El se levantó, y con sorna le dijo:
- Poner la mesa yo?...Eso es tu trabajo. Y la abofeteó. Después la tiró al suelo, y comenzó a golpearle los brazos y el abdomen. Pero como estaba bastante borracho, Fátima consiguó huir, y dejando las patatas en el fuego, y la mesa sin poner, cogió un taxi y se fue al hospital.
Estaba tranquila, pero tenía miedo de volver a casa. No quería divorciarse porque decía que su hijo mayor la había amenazado con no volverle a hablar si dejaba a su padre (cría cuervos y te sacaran los ojos, como un hijo que ve en directo como su padre da una paliza a su madre puede decir semejante barbaridad). Pero por lo menos hoy había dado el primer paso, y 12 años después lo iba a denunciar.
Infelizmente Fátima esa noche iba a volver a casa donde él la estaría esperando, porque la policia por teléfono me dijo que no podían hacer nada, era un hombre policía, claro. Será que sólo en Portugal no pueden hacer nada o será que funciona así de mal en todo el mundo. No sé, el policia dijo que no podían hacer nada porque era la primera denuncia, claro, al final la culpa es siempre de la mujer.
Le ofrecí una cama en el hospital hasta por la mañana para que pensase lo que quería hacer, pero José sólo tenía 4 años y ella no quería dejarlo sólo con su padre.
Así que Fátima se fue a casa. Supe después por una enfermera que su marido estaba esperándola irritado y furioso, porque adivinó la intención de Fátima de denunciar, le pegó con todas sus fuerzas, le clavó un cuchillo de cocina hasta que Fátima descansó sobre su propia sangre... Y la policia diría... Ahora tampoco podemos hacer nada.
Lo que más lamento es que yo tampoco hice nada, y espero que el hijo de Fátima, que nunca la apoyó, se acuerde hasta el fin de sus días de lo poco que ayudó a su madre.
En homenaje a todas las mujeres maltratadas del mundo.
Esto es real y sucedió en Leiria (Portugal), el día 27 de julio de 2006.

¡Hasta cuando! Hasta cuando tendrán que seguir muriendo mujeres víctimas de auténticos asesinos cobardes que se ceban en ellas, indefensas ante sus verdugos.
Se anima a las mujeres a denunciar y luego... algo falla cuando una mujer debe volver a su casa donde sabe que le espera rabioso y vengativo su maltratador.
Algo más habrà que hacer que animar a denunciar a mujeres que, luego, han de enfrentarse solas ante un auténtico salvaje.
Es un crimen matar a una persona y mas aun a la persona ke vive a tu lado, en mi país decimos: "EL QUE GOLPEA A UNA NOS GOLPEA A TODAS" pero la realidad es que no hacemos lo posible por ayudar a nuestras semejantes, miles de mujeres mueren cada año a mano de sus parejas de aquellas en las que alguna ves confiaron y ek ahora son quienes les dan muerte sin importarles los niños que son quienes en realñidad sufren los estragos de este tipo de maltratos..
Con un caluroso abrazo desde tuxtepec oaxaca mexico Estefanía....
Hola. Acabo de clavar este blog entre mis favoritos.
Desde Cádiz escribo, rodeado de microalgas (ya sabes, tú, que bailas sola), y espero dejarme caer de vez en cuando por estos andurriales.
Normalmente me avergüenzo un poco de mi género cuando me encuentro con el típico camisa-abierta-hasta-el-ombligo que se acerca a una desconocida y le dice "hey, nena: esta noche tú y yo vamos a acabar en la cama, haciendo eso que estás deseando hacer conmigo" (lo que me fascina y desconcierta es que a veces LES FUNCIONA!!).
Pero cuando pasan cosas como las que se cuentan en este post, me avergüenzo MUCHO de mi género.
Coincido con Jacaranda en que algo falla en el sistema, que no es capaz de proteger a una mujer maltratada desde el primer momento. Sólo habría que destinar a ese fin los fondos suficientes: supongo que al final todo es tan sólo cuestión de fondos.
Y lamento disentir de nuestra danzarina redactora en cuanto a que el hijo aprenderá lo que es el horror de una mujer ante el maltrato. Al contrario. Inexplicablemente para mí (pero refrendado por las estadísticas), lo más normal es que se haga un maltratador él mismo. Tal vez sea que se acaba confundiendo la hombría con el maltrato, y que una erección defectuosa (el alcohol y el sofá ayudan mucho a eso) inyecte el pánico en un imbécil de ese calibre, que creerá ver mermado el respeto "que su mujer le debe"...
Espero, al menos, que ese hombre se pudra mucho tiempo en la cárcel, y que cuando salga (si sale vivo) la vida se le haga un infierno hasta el mismísimo día en que se muera solo y cagado de miedo.
Escríbeme algo alegre, anda, Nueveestrellas, que se me llevan los demonios.
Besos.